Tipos de Impresoras

TIPOS DE IMPRESORAS

Hace ya unos años que estoy en el mundo de la impresión, pero al principio, como muchos de este sector, no tenía ni idea de cómo funcionaba una impresora. De hecho, no sabía ni que existían diferentes tipos de impresoras.

Existen, mejor dicho, han existido, muchos tipos de impresoras, pero a día de hoy básicamente se dividen en 3 tipos:


Impresoras de Inyección de tinta.

Son las típicas que tenemos o hemos tenido en casa alguna vez. Es por eso que son las más vendidas, aunque, paradójicamente, el coste por página de estas i mpresoras es medio-alto.

Son impresoras sencillas de manejar y baratas de fabricar, aunque no por ello tienen una impresión de menor calidad.

La gama de estas impresoras es muy extensa, ya que va desde la impresora de doble cartucho (colores y negro) de tamaño A4 hasta impresoras de SRA3 de una decena de cartuchos, o directamente, plotters de tamaños muy grandes.

El funcionamiento de todas las variantes es el mismo; la tinta (en formato líquido) se inyecta en forma de micro gotas en la superficie del papel, creando así la imagen en éste. Según el tipo de impresora pueden tener un inyector montado en un carro que corre de un lado a otro de papel, o un inyector de gran tamaño que es fijo, siendo el papel el que corre por debajo de éste.

Hace ya algún tiempo, en el caso de los plotter, se está usando tinta de látex por dar un acabado más duradero, entre     otras características.


Impresoras de Sublimación.

Este tipo de impresora, aunque existe desde hace muchísimos años, se ha puesto de moda últimamente ya que a día de hoy, prácticamente, todo el mundo hace fotografías con su dispositivo móvil y luego las descarga en un ordenador o sistema de almacenamiento. A partir de aquí la imagen no vuelve a moverse, a no ser que sea para ser impresa, y es aquí cuando estas impresoras están dando lo mejor de ellas.

Este tipo de impresora no tiene tinta líquida, sino que se “alimenta” de unos rollos de pre-impresos  de los 3 colores primarios (magenta, cían y amarillo) y el color negro, que el usuario cambia junto con el papel, de manera muy fácil, limpia y rápida. Todo esto, unido a que tienen un tamaño muy reducido, conectividad wireless y, dependiendo del modelo, pueden ser portátiles las hace una muy buena opción para tener en casa.

Todas las facilidades con las que cuentan se pagan, por eso son las que tienen un coste por página  más elevado, aunque el acabado brillante de la imagen nos “recuerda” a las fotos reveladas en papel fotográfico.

 

 

Impresoras láser

Las impresoras láser son las más complejas y costosas de fabricar, pero su coste por página impresa suele ser más bajo que el de las descritas anteriormente.

Como su nombre indica, en su interior cuentan con un láser, pero también con otros mecanismos igual o más sofisticados. Explicar su funcionamiento es bastante complejo, aunque sus principios básicos datan de muchos años atrás en los que la calidad de imagen no era un problema ya que las cámaras de fotos y programas informáticos no eran capaces de generar tanto pixel por pulgada, obviamente los últimos modelos incorporan características de calidad extrema capaces de igualar (esto es muy subjetivo) a impresoras de inyección de tinta.

Este tipo de impresoras se están incorporando, cada vez más, a la vida hogareña, pero es en las grandes empresas, y en forma de fotocopiadora, donde más se pueden ver. Y es que, debido a su bajo coste por página impresa, son las más extendidas en el ámbito laboral. En próximas entradas dedicaremos unas líneas a explicar su funcionamiento.

 

Existe un cuarto tipo de impresoras

O más bien cajón desastre de impresoras.

Aquí entran las antiguas impresoras matriciales (o también llamadas de agujas) las cuales impactaban el papel para crear la imagen, aunque básicamente se utilizaban para texto, térmicas (como las de tickets del supermercado) las cuales solo se pueden usar con papel térmico el cual se oscurece cuando se le aplica calor, impresoras 3D (éstas puede imprimir objetos en 3 dimensiones, pudiendo fabricar desde nano-componentes hasta casas enteras, pasando por prótesis humanas o comida, etc. usando cualquier material que se pueda pasar de líquido a sólido.

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